jueves, 23 de mayo de 2013



Estas calles grises que vemos por doquier, donde nos topamos cientos de personas que caminan como hormigas a su refugio, a su trabajo y a una vida que poco a poco no son. Esas frías avenidas que nadie observa detenidamente. Y si tal vez les preguntáramos que callan? Si pudiéramos representar su conocimiento en cabellos de color blanco, faltaría espacio en su cabeza para determinar cada conocimiento.

La ciudad no es solo un lugar de progreso y muchos edificios grandes, no es tan solo caminar con un sentido apropiado de nuestras mentes colapsadas del sistema. Es también un libro enorme de secretos públicos. ¿Porque? Me gustaría detallar lo que por mi mente vuela cada vez que pienso en ello.

No hay lugar con más complicidad que este. Desafiamos lógicas somos niños, somos adultos, todo sin pudor alguno a aquello que llaman 'ridículo'. Porque nada importa, en las calles de la ciudad nadie sabe quien soy.

Oculta en cada esquina un beso prófugo.

Tantas personas a nuestro alrededor en el momento exacto de cuando tus labios combinan con los míos, se rozan y hacen de si un instante de perfección.
¿Hemos sido observados? Si! aun en sus colapsas vidas de apuros, aun estando angustiados, ocupados, enfadados, se que observan ese instante de felicidad que solo un beso produce, se que piensan en aquel cosquilleo en nuestros estómagos que cada uno siente cuando lo hace. Esa sonrisa al terminar de besarnos lo dice todo...

Tengo tantos 'peros' en mi cabeza, es que estas calles son cómplices en nuestras vidas de mentiras donde no queremos que nadie se entere de esta momentánea felicidad. ¿Saben si es real? aun ni sus grises calles de tanto saber lo pueden averiguar, porque no somos capaces de hablarlo, solo de vivir.
Tus ojos y los míos gritan complicidad cuando nos miramos fijamente, dicen más de lo que entendemos pero no es más aya que miradas que se hacen eternas y aun así nadie lo sabe, nadie conoce de lo nuestro.
La cómplice del miedo al que dirán es esta ciudad que oculta miradas, abrazos, cuadras en que caminamos tu y yo tomados de la mano, besos que no volverán a repetirse, porque existe algo que nos persigue y ese es nuestro miedo. Lo somos todo cuando entrelazamos tu cintura a la mía  mis brazos en tu espalda y tus labios besándome con un amargo sabor a 'nadie puede saberlo' logramos todo y nada en tan solo segundos.

Oh ciudad de mentiras, prométeme que jamas revelaras mis secretas aventuras al que no doy cara de valentía, dime que guardaras cada día en tus recuerdos y que serás mi mejor aliada para convertir de ti
un bosque de besos...





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